La berrea en Monfragüe

La berrea en Monfragüe

La berrea en Monfragüe, con las primeras lluvias de Septiembre comenzó la berrea en Monfragüe. Un par de pequeñas tormentas despertaron el celo en los ciervos que hizo que toda la prole de macho cervuno comenzara esta lucha por reproducirse.

Machos adultos, jóvenes, varetos, braman cuando la luz es tenue, ha comenzado la berrea en Monfragüe.

Silencios rotos con los bramidos poderosos de los majestuosos ciervos, entrechocando sus cuernas, con un único y común objetivo, perpetuar la supervivencia de su especie.

La berrea en Monfragüe

Algunos machos jóvenes debido a sus discretas cuernas prefieren jugar al despiste, en vez de involucrarse en una lucha en la que podrían ser mal parados.

Prima la igualdad de condiciones, los machos adultos y jóvenes no llegan a peleas serias con sus cuernas. Se miden entre sí, y a no ser que los dos se vean en condiciones similares para comenzar la lucha por su territorio y harén de hembras, uno de ellos tenderá a huir, intimidado por su contrincante, pero volverá en numerosas ocasiones, disimulando, aprovechando los harenes de hembras grandes y dispersos que algunos ciervos defienden con sudor y sangre.

En varias ocasiones, cuando la luz nos deja apreciarlo, podemos ver como los ciervos entrechocan sus cuernas, con empujones continuos, una lucha de poder en toda regla. Se puede escuchar el chasquido, sonido fuerte y seco, cuerna con cuerna.

Uno de los contrincantes abatido por el cansancio se retira, agotado, se esconden ente el matorral del monte mediterráneo, lo que se denomina coloquialmente “el cojeo del ciervo”.

La berrea en Monfragüe

A diferencia del humano, los animales no permanecen pensando en sus males y desdichas. Simplemente lo aceptan, se retiran y al día siguiente o a las horas volverán a intentarlo de nuevo, dejándose llevar por el instinto reproductor, sin pensar más allá. No se rinden, no piensan en la derrota, sólo se dejan llevar por el instinto.

Tanta es la energía que invierten en esta época defendiendo su harén de hembras, copulando, bramando, peleando con otros ciervos, que algunos de ellos llegan a morir por el cansancio.

La berrea en Monfragüe

Noches enteras en vela, sin descanso, bramando cuando la luz es tenue….

Ha finalizado ya la llamada de lo salvaje, por este año los ciervos dejaron de bramar, ha finalizado la berrea en Monfragüe